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El Asesino olvidadizo V

  No estoy loca, estoy cuerda. Sé lo que hice y sé por qué lo hice Aileen Wuornos A estás alturas, algunos compañeros de profesión ya están atando cabos y pasando a la fase de ejecución. Yo —como os he comentado en varias ocasiones—, prefiero seguir mi plan que tantos buenos frutos me ha dado. Por lo que procedí a realizar la última visita que me faltaba. Los inquilinos del segundo B, una pareja de gays de unos cuarenta años. Os relato como en otras ocasiones lo que sucedió en la visita, esta vez sólo contando con mi memoria porque no leí , o se me me olvidó que lo leí o vete tú a saber, el  Post-it donde indicaba que tenía que llevar la cosa esa para escuchar voces y no lo lleve a la cita. Me estaban esperando. Como con los vecinos anteriores, les ofrecí la estatuilla y con el agradecimiento habitual, nos sentamos en el salón, cada uno en un sillón orejón individual, rodeando una mesa donde me sirvieron un café en taza de porcelana que invitaba a saborearlo con la debida tran...

El Asesino olvidadizo IV

 El agua moja, el fuego quema, yo mato gente Ted Bundy Dejé la siguiente visita para el día siguiente y así poder , puess…,  un momento. Sí, ahora sí: comienzo de nuevo.  Dejé la siguiente visita para el día siguiente y así poder anotar mis conclusiones a parte de grabar lo que la visita dio de si. También estuve rumiando que como noté que , esto… que tenía más  espacios en blanco, pensé en ponerme un micro y grabar directamente las conversaciones, para que nada se perdiera porque no podía confiar del todo en mi mente. Así tendría todas las conversaciones para poder repasar y podría relatar las conversaciones más fielmente si procedía, claro. Lo que transcribo en esta grabación y en las ulteriores es una copia fiel de lo que pasó, eliminando lo que he considerado que no es necesario. Paso pues a  dejar constancia de los hechos acaecidos en la visita a la vecina del segundo A. Creo que esto lo he dicho ya ¿no? No lo sé, pero bueno, allá va. Como la vez anterior, ...

El Asesino olvidadizo III

  Me gustan los niños, son sabrosos. Albert Fish. Paso a dejar constancia de los hechos acaecidos durante la visita que realicé a mis vecinos del primero, según el Post-it que me puse ayer y que me indica que grabe lo acaecido en esa visita y confirme que lo he grabado, porque he puesto un sí muy grande para que pueda verlo, para que no se me olvide. Para eso. Esperé a una hora en la que las visitas no fueran mal vistas. Me llevé conmigo una pequeña figura de  un ángel  que compré en una tienda de antigüedades de la ciudad como presente. El timbre de la puerta sonó, solemne, sin prisas. Abrió la puerta un hombre que debía rondar los setenta otoños, con una sonrisa que podría catalogarse de etiqueta, de esas que insinúan que saben que existes, que te consideran persona pero que están a la espera de que lo corrobores con con tu actitud. —No me diga más joven, es usted el nuevo inquilino, pase pase — dijo el hombre echándose a un lado y cerrado la puerta detrás mío—, conocie...

El Asesino Olvidadizo II

  Si quisiera empezar a matar, no quedaría ni uno solo de ustedes. Charles Manson Pensé en continuar con el procedimiento que realizo en mis trabajos: un reconocimiento no intrusivo del objetivo.  En mi mundo se traduce en recopilar toda la información posible  sin que el sujeto investigado perciba que está siendo observado e investigado. Esta fase es la primera y la considero fundamental para un principio de  planificación rigurosa de cara a la fase crítica; la de ejecución del plan. Como yo solo tenía el dato de la dirección me dirigí a la misma para  conocer el entorno en el cual iba a desarrollarse todo el drama que siempre es el resultado de mi trabajo.  Lo miré de arriba, abajo y aproveché la oportunidad de que un cartero comercial salía del inmueble para colarme e indagar un poco más. Por los buzones pude averiguar que cada planta tenía dos pisos, así que cuatro como máximo eran los vecinos que debían morar en el edificio. El portal era amplio, con s...

El Asesino Olvidadizo I

  Debemos valorar a las personas por lo que tienen en su interior Jack el destripador S iempre me ha gustado la sensación que produce la arena de la playa combinada con los envites de las olas contra mis pies desnudos. No sé, estando aquí parado mirando la puesta de sol, me sale intentar contaros lo que ha pasado en mi vida últimamente, ahora que parece que mi mente carbura. Antes de que me cague y mee encima y no sepa quien  coño soy ni que mierdas es esa cosa brillante y naranja que se hunde en el mar en estos momentos. Soy un asesino a sueldo. Dicho así parece muy dramático, pero desde mí punto de vista es un trabajo muy cómodo cuando te acostumbras, físicamente se trabaja poco y está bastante bien pagado. Principalmente es un trabajo de planificación del asesinato, del hecho luctuoso en si. Yo siempre digo que es un trabajo de concentración y focalización en los resultados y creedme, soy jodidamente bueno  en mi trabajo o por lo menos lo era o por lo menos, quiero cre...

EL PAQUETITO DE MALBORETE

“Nada reduce la ansiedad más rápido que la acción”.  Walter Anderson  Pues vera usted, como todas las mañanas, me despierto más temprano de lo que sería seguro para llegar al trabajo en punto, porque mire, a mí  me gusta ducharme tomándome el tiempo necesario que considere oportuno para valorar que estoy limpio y que he desechado de mi cuerpo la mayoría de los ácaro demás bichos, e ideologías que se me hayan quedado prendidas el día anterior, que en esta era en la que  vivimos, por si no lo sabe,  la contaminación ideológica es tan preocupante como una infección de estreptococos, y estos , con  penicilina se ataca , pero con aquellos se puede perder la poca creencia en nuestra alma humana. Como siempre después de un buen huevo hervido en su punto medio, una miaja de bacón, un pinchito  de tortilla, un zumete de naranja , un café con galletitas y una o dos magdalenas, sigo la rutina de ponerme   mi bufanda, regalo de mi señora, mis guantes, el...

UNA TRAGEDIA EN TRES ACORDES DE SOL MAYOR (RE MAYOR) III

    En la música es acaso donde el alma se acerca más al gran fin por el que lucha cuando se siente inspirada por el sentimiento poético: la creación de la belleza sobrenatural . Edgar Allan Poe  (1809-1849) El domingo pasó como en un sueño para José. Fue consciente de que desayunó y comió pero todo ello entre brumas protagonizadas por los aportes de Carmen a su bebida. No soñó y no se inquietó, solo imágenes sueltas de Carmen abrazando sus rodillas y mirándole fijamente se colaba entre otras inconexas de hachas, ambientadores de pino y por extraño que resultara, tarros de pepinillos en vinagre y botes de mayonesa.   Cuando se despertó, en un principio no sabía donde estaba, una voz en su mente iba apagándose, disolviéndose poco a poco como un sueño que esta a punto de olvidarse: «se dio la vuelta y le dí en toda la nuca con la herramienta esa, jajaja , le di así: PLASSS , como a los conejos en toda la nuca, que te parece cari, ¿me he portado bien?».  Se pe...