EL GAFE
Pues creo que si me pongo a pensar, el principio de todo es la mala fortuna. Qué demonios sabía yo de estos negocios si no fuera por los acontecimientos que se produjeron en el último mes no me hubieran trastocado toda mi vida.
Pero me gustaría ir por partes para que podáis comprender, no con mis palabras sino con mis actos, de todo lo que os estoy comentando. Así que creo que sin más preámbulos, empecemos
El tobillo derecho se torció de mala manera, no vi el escalón oculto así que fui a parar al suelo de enero en los madriles, esperando su buen tiempo tirado en el suelo a la espera de la ambulancia. En urgencias, tuvieron a bien ponerme una cédula para inmovilizar el tobillo, mi pierna y mi persona.
Ya por la noche , empecé a notar cierto carraspeo en la garganta y un cierto malestar general, y no quise cenar, cosa rara en mí.
No me levanté a la mañana siguiente. No tenía cuerpo, la cabeza me tronaba, no podía respirar por la congestión y la garganta estaba llena de cuchillas que me impedían comer.
Estas incomodidades me acompañaron durante unos cinco días, durante los cuales sobreviví a base de sopa y puré de patatas de sobre. He de decir en este punto que yo nací con un estomago delicado, que le vamos a hacer. Así que, con esta información que os acabo de facilitar y la dieta que he comentado que me vi obligado a llevar esos días, se puede comprender que cuando me estaba recomponiendo de los aciagos días anteriores, me sobreviniera una diarrea pertinaz. Las visitas al baño fueron en esos días harto frecuentes, debido a esto y que las días anteriores no puede ir al mercado, el papel de baño se terminó. Este hecho sí que produjo un total punto de inflexión en mi estado de animo. Recuerdo con una sonrisa que me imbuí en una reflexión profunda mientras sentado en la taza del vater, miraba el mandril del papel higiénico e interiorizando el hecho de que no había sustituto para el rollo terminado, bajé la cabeza observando con interés los calcetines.
Se me acabaron los calcetines.
Sustitutos obligados del papel, se terminaron a los dos días, la buena noticia es que para cuando se terminaron la diarrea había retrocedido y era tema del pasado.
La cosa es que debido a que mi arsenal de calcetines consistía en especiales para deporte, su textura era muy rugosa, lo que me provocó unas heridas en mi trasero bastante dolorosas e incomodas que me impedían estar sentado con la pierna en alto como me aconsejaron.
En esos momentos mi estado era desolador. No podía moverme por la pierna y tenía que estar boca abajo debido a las heridas de mi trasero.
En esta situación tan peliaguda me encontraba mientras mis pensamientos giraban entorno a que esto no debía más que mejorar.
Me equivoqué.
No he de dejar de comentar que mi estado era en extremo débil, a la pierna inmovilizada y el trasero en carne viva se sumaba a la escasez de alimentos y bebidas ingeridas. Creo esa fue la razón que me cayera del sillón y no pudiera levantarme. A rastras, con todo mi ser, intenté llegar a la mesa donde descansaba el teléfono. Como no podía incorporarme intenté inclinarla con las manos y con la cabeza girada intenté atisbar por donde andaba el teléfono, con la mala fortuna de que con el teléfono también cayó contra mi nariz el único trofeo deportivo que he ganado en mi vida.
El sonido al fracturarse mi nariz fue cuando menos curioso.
Y no quiero contaros como fue el dolor. Fue tal que me puse de rodillas y súbitamente me puse de pie. Otro error por mi parte.
Y digo error porque debido mi pierna inmovilizada y a la sangre producto de mi nariz, resbalé.
No recuerdo la caída en si, pero en algún momento debía apoyar el brazo derecho de mala manera, porque cuando recobré la consciencia pude ver mi codo en extraña postura y al intentar moverlo, un dolor que ríete tu del de la nariz me subió por el brazo, cayendo en la inconsciencia por segunda vez.
Por cierto mi teléfono no tenía batería, ja ja.
Era de noche cuando desperté, me dolía la nariz, el tobillo, el culo y el codo, este no quise moverlo, me quede pensando que más podía hacer.
Al repasar los últimos acontecimientos, resolví quedarme quieto y con lo que me quedaba de voz empecé a pedir auxilio.
La puerta se abrió y entre la neblina mental vi aproximarse a personal sanitario.
Sé que el hospital no es sitio agradable, pero para mí han sido los días más agradables que he pasado en bastante tiempo.
Mañana me dan el alta.
Vuelvo a casa.
Estoy preparado.
Soy fuerte.
FIN?
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