El Asesino olvidadizo V
No estoy loca, estoy cuerda. Sé lo que hice y sé por qué lo hice Aileen Wuornos A estás alturas, algunos compañeros de profesión ya están atando cabos y pasando a la fase de ejecución. Yo —como os he comentado en varias ocasiones—, prefiero seguir mi plan que tantos buenos frutos me ha dado. Por lo que procedí a realizar la última visita que me faltaba. Los inquilinos del segundo B, una pareja de gays de unos cuarenta años. Os relato como en otras ocasiones lo que sucedió en la visita, esta vez sólo contando con mi memoria porque no leí , o se me me olvidó que lo leí o vete tú a saber, el Post-it donde indicaba que tenía que llevar la cosa esa para escuchar voces y no lo lleve a la cita. Me estaban esperando. Como con los vecinos anteriores, les ofrecí la estatuilla y con el agradecimiento habitual, nos sentamos en el salón, cada uno en un sillón orejón individual, rodeando una mesa donde me sirvieron un café en taza de porcelana que invitaba a saborearlo con la debida tran...